La palabra clima viene del griego klima, que hace referencia a la inclinación del sol, a los efectos de la radiación solar y sus variaciones. El clima siempre está bajo la influencia de la estructura y composición de la atmósfera y de los mecanismos por los que ésta y los océanos transportan el calor. Así pues, para cualquier área dada de la Tierra, debe considerarse no sólo su latitud (que determina la inclinación del Sol), sino también su altitud, el tipo de suelo, la distancia del océano, su relación con sistemas montañosos y lacustres, y otras influencias similares.
En ocasiones, clima es empleado como sinónimo de tiempo, aunque dichos conceptos no tienen el mismo significado. El tiempo se refiere al estado de las variables atmosféricas en un cierto lugar y en un momento determinado. Por ejemplo: “El tiempo en Madrid es cálido, con un temperatura, en estos momentos, de 27º”. Por otro lado, el clima supone una información enfocada a un período temporal más largo, de unos treinta años como mínimo: “El clima en donde vivo es subtropical, con muchas precipitaciones durante la temporada de verano”.

El clima en alta montaña, elemento clave para los alpinistas